14 febrero 2008

UNA MIRADA A LA LUNA

El primer camino es comenzar haciendo ciencia con pensamientos previsorios y después disfrutar con la realidad. El segundo camino es comenzar haciendo ciencia observando la realidad para después explicar los fenómenos no vistos.

Si usas el primer camino, irás por zonas iluminadas desde el interior y con fuente de luz propia, más cuando transitas por el segundo camino lo harás por zonas iluminadas desde el exterior y con fuente de luz ajena.

El pensamiento trae recuerdos tanto vistos como previstos, pero está limitado por las cosas que no se ven.

¿Y si la Luna no fuera tan antigua como pensamos?
¿Y si el nacimiento de la Luna fue en un periodo de gran erupción volcánica?

La idea del gran volcán, del gran cañonazo, pudo suceder durante un periodo concreto.

¿Y si ese chorro tan potente ayudó a que del centro de la Tierra se desprendiera el material desconocido?

Suponiendo ahora que los elementos que emanaron del poderoso flujo saltaran al espacio exterior, incluyendo a este material elemental, que de forma transitoria y bajo determinadas condiciones tuviese la propiedad de concentrar a todo tipo de materia como unidad que trae hacia sí.

Ese material de forma y apariencia no vista pudo desprenderse como parto del centro de la Tierra hacia el exterior, si, puede que si, “desprendimiento de materia esencial” si, puede que este material fuera expulsado del centro de la Tierra a miles de kilómetros de la superficie terrestre conjuntamente con esas grandes cantidades de material volcánico.

Pues entonces esa Luna que observamos tan perfecta en su redondez puede que no fuese una roca perdida o desprendida, y más bien la Luna sea restos de material volcánico que se fueron reagrupando gracias a ese otro tipo de material de cualidades especiales como la alta densidad de vacío, haciendo que se comporte como un elemento autónomo que trae hacia sí todo cuanto le rodee, quedando sujeto a sí mismo como un cuerpo que logró apartarse para siempre de su progenitora, encontrando así su propia autonomía formal como la poseen los planetas y el Sol.

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