¿Se esconderá el ojo de Horus?
¿O se esconderá el ojo de la vergüenza?

Puede que los libros religiosos sean fragmentos de escritos hechos en su mayoría por personas anónimas, creo que fueron resultado de manifestaciones y denuncias escritas en metáfora, recopiladas, traducidas, editadas y publicadas durante cientos y miles de años.
¿Y si la Iglesia se apodera de gran parte de los textos emotivos escritos por personas irrelevantes, menospreciado a sus verdaderos autores y apropiándose de sus obras diciendo que son palabras de dios?
Creo, existen personas que se creen superiores al resto porque influyen en las decisiones que interesan dentro del colectivo por su carisma, por su ejemplo, por la información que obtienen sobre las demás personas, por sus conocimientos, por su poder, o por intimidación y fuerza. Nos vigilan y controlan desde posiciones privilegiadas ocultas, nos exigen, nos inducen enérgicamente, se anticipan activamente en acciones ya sean para el bien o para el mal que sabemos es relativo (según de donde se mire), provocan acontecimientos para cambiar de forma intencionada el destino de muchas personas elegidas o no elegidas, educan o pervierten nuestro inconsciente por medio de la observación como lo hacen los padres hacia sus hijos, muchos de ellos se apoyan en grupos de poder, en medios de comunicación, en organizaciones religiosas, organizaciones educativas, culturales, deportivas, en instituciones, en el vecindario y hasta son capaces de utilizar a personas necesitadas. Así convierten sus objetivos en realidades, no te queda otra opción que correr, aceptarlo, seguirlo, revelarte, o la locura.
¿Los textos emotivos están dentro del proceso normal de reacción mental que provoca la impotencia en la lucha frente a estas poderosas ceremonias colectivas, mediáticas manifestaciones y conjuros religiosos?
Todo lo que conocemos sobre Dios está escrito sobre la base de textos emotivos de variadas procedencias antiguas. Piulats en su ensayo “EGIPTOSOPHIA” narra según los estudios hechos sobre la religión antigua Egipcia cuando se refiere a aquel que no tiene segundo y que se ha creado a sí mismo, nos dice que las características de este ser supremo no se hallan siempre unidas a una divinidad concreta y determinada, sino que pueden ser adjudicadas en cada caso a cualquier divinidad e incluso a deidades locales escasamente relevantes.
¿Puede todo esto depender del grado de intencionalidad de cierta inducción mental colectiva?
Y ahora reflexionando, puede que antes, en los comienzos, la cultura Egipcia estableciera este principio, y los “textos sagrados” son la prueba de tal reliquia, pues se cree que por mediación de inducción mental y textos emotivos se pueden fabricar gigantes, se puede conmover, estremecer a la misma Tierra, por eso interesa su conservación y posesión. Más con el paso del tiempo algunos grupos de poder como los Faraones, fueron manipulando a su favor esta forma de religión, utilizando toda escritura emotiva (textos sagrados) para convertir a las religiones en lo que son actualmente, en monopolios.
¿Cómo usted cree que reaccionarían en la actualidad los gobiernos, las organizaciones religiosas y los grupos de poder si de repente aparece una deidad en medio de una plaza y comienza a realizar auténticas obras milagrosas "mágicas" igual que como se narran en los libros religiosos sagrados?
Un día hablando con mi padre sobre la resurrección de Cristo, le pregunté su opinión y él me respondió: -Hijo, tú tienes y tendrás o no tus propias creencias que siempre las respetaré, si te hablo de las mías, pienso de Jesús (dios) que fue un auténtico revolucionario, sus amigos y seguidores escondieron su cadáver, mantenerlo oculto y preservarlo también se hacía con los faraones, _ pero también creo lo opuesto, _ puede que los enemigos de Jesús (dios) quisieran desaparecer su cuerpo para evitar rendir culto y adoración a un hombre marcado como muy peligroso dentro del reino y el imperio, que simplemente por lo que él decía en palabras (Textos emotivos) logró convertirse en un revolucionario de su tiempo, ya que fomentaba el amor, la paz, estando en contra de la violencia y crueldad de la época.
Las primeras procesiones populares relacionadas con Cristo (dios) no fueron en su honor, al principio, el mensaje de las primeras procesiones fue de simbólicas advertencias al pueblo: "Cuidado, al que pase la barrera le puede pasar lo mismo que a este crucificado".
Veo que estos comportamientos se repiten en la actualidad constantemente, son siempre realidad. Pero hoy día Cristo (dios) solo es la representación en la tierra de los hombres que sufrieron, de los que sufren o de los que puedan sufrir dolor, castigos o desgracias. Sin embargo, en contradicción, los triunfos y alegrías suelen atribuirse más a méritos propios.
El hombre siempre ha creado métodos de formación a través del uso de la vergüenza revelada y la observación, dando premios o castigos según convenga, con el apoyo de textos emotivos y del juego de la ilusión.
Así, de la ilusión con los reyes magos, sus regalos y premios o el castigo de la vergüenza del carbón, se pasa a la ilusión con el rey dios, su victoria en la tierra y en cielo o el castigo que recibió por mediación del gobierno y su humillante muerte pública. Cambiando el método pero no el mensaje. La ilusión hace que la gente se mueva más bonito, se ame con más gozo, tenga más bien interior, tenga más motivación ante la vida, más miedos al fracaso y esté más dispuesta por alcanzar nuevas metas o nuevos objetivos.
Pero también se sabe que existen sustancias y alimentos capaces de activar las antenas orgánicas de las emociones, su micro y su macro mundo, este conocimiento combinado con textos emotivos, conjuros y un poco de inducción mental (observación colectiva) es receta casi mágica que nos hace vulnerables, ya que puede usarse para el bien y la superación, o para el mal y la intimidación.
Pero también se sabe que existen sustancias y alimentos capaces de activar las antenas orgánicas de las emociones, su micro y su macro mundo, este conocimiento combinado con textos emotivos, conjuros y un poco de inducción mental (observación colectiva) es receta casi mágica que nos hace vulnerables, ya que puede usarse para el bien y la superación, o para el mal y la intimidación.
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