En la ciudad de mis sueños construiré una gran barrera a esa cosa tan fea que llamamos automóvil. No harán uso de presencia, quedarán en las afueras esos coches de hojalata que desgarran, que destrozan y que matan.
Los asesinos que atrapan quedarán fuera del centro. Se tendrán que conformar con las salidas mas largas para poderlos usar.
No correrán por mis calles, no tocarán a mis gentes. No tendré más compasión si contaminan mi aliento. Los dejaré bien afuera, donde solo hay carreteras.
